Los secretos de un corazón

Era una cajita de música muy especial, con dibujos orientales en un fondo de negro brillante y sobre el cual se esgrimían coloridos grabados de damas asiáticas, quienes parecían protagonizar una danza graciosa en un paisaje de ornamentos silvestres. En toda esta belleza y suave elegancia que se plasmaba en su exterior, era que cuando se abría esta cajita, de aquel su interior brotaba una melodía delicada, una sonata que inspiraba sentimientos de ternura y amor. Aquel objeto había sido un regalo para una ocasión especial, vísperas de un cumpleaños número quince; más lo importante sería lo que empezaría atesorar aquel cofre musical. Así pues aquel presente era un compañero en una ventana en la cual mientras entraba una brisa húmeda y en el ocaso de una tarde, cuando empezaba la hora del embrujo, bajo el manto de esa su melodía, se comenzaron a escribir las cartas de los más grandes sentimientos sinceros y profundos para un él que se esperaba que un día llegara.

Cada tarde, en la hora de esa magia inocente, se esbozaba una pequeña carta de una declaración a este su amado que aún no llegaba, en la cual se le expresaba cuan profundo y verdadero era este sentimiento que latía en este su corazón.

El tiempo fue pasando, y en una de esas mudanzas a otra ciudad, la cajita y las cartas que se guardaban en un falso fondo de ella, se extraviaron, pero cada letra ya estaba grabada en este su corazón. Las estaciones iban iniciado y muriendo y aun no aparecía aquel a quien se recitaría estas notas.

Un día en un lugar y momento no pensado, el destino como parte de sus constantes juegos presento aquella persona, sin saber él de este gran secreto se iban recitando trozos de estas diferentes misivas, era pues que la belleza cubría a esta relación como una bendición. Más un día en una tarjeta muy singular se registraron un par de letras, pero el destino que le gusta jugar y colocar tentaciones, fulmino aquella con un ego que pudo más, con lo cual muchas cosas cayeron como cuando un castillo de naipes se derrumba, el dolor fue abrumador, aquel corazón quedo herido y desconsolado, con ello quizá agonizaba y moría la poeta que escribía aquella cartas.

En ese su desconsuelo alguien le dijo algo: “No estés triste, no te sientas despreciada, tu corazón ya no es uno, ahora son dos los que tú tienes, hoy quizá en esta tu soledad no lo entiendes, te pido que vuelvas abrir tus ojos y contemples en un espejo esa tu belleza interior, como aquella cajita musical que tenía un gran atractivo exterior, no obstante; lo más bello estaba en ese su interior, quizá hoy sientas que nunca fue apreciado, y que importa qué te lo reconozcan o no, lo que interesa es esa la esencia de esas letras.”

Así en una noche de un verano en que más de una pareja paseaba por esa su ventana bajo la cual se habían escrito aquellas cartas, la tristeza quería emerger, en eso cogió a su samoyedo, una dulce y leal compañera, subieron aquella azotea descubierta y amplia de esta su casa, donde corría una brisa fresca, ambas se sentaron en aquel piso y se pusieron a ver la belleza de una luna brillante plateada pero solitaria, entonces en un respirar, cerrar y abrir los ojos se descubrió que en aquel cielo había un manto de estrellas que acompañaban a esta luna, y en un acto súbito recordó aquellas letras, miro a su samoyedo y le dijo: “Aquellas notas son los secretos de un corazón, hoy en el eco de este crepúsculo el viento las acaricia y mece suavemente, en una caricia tierna que pide y las deposita en aquella su cajita, pues son simplemente los secretos de un corazón.”

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Acerca de rociodl

Soy peruana, ingeniero industrial y economista. Soy ambientalista, protectora de los animales. Me gusta la jardineria, y me encanta bailar, la musica me inspira y emociona. Me gusta escribir, y en cada escritura dejar un mensaje, una enseñanza, una experiencia o simplemente contar un cuento especial. Soy buena amiga, leal a mis principios, y me gusta dar muchos abrazos, soy romantica y soñadora, pero tambien la puedo decir que la vida me ha enseñado a poner los pies en la tierra. Creo que hay personas buenas capaces de hacer sonreir al mas triste, de construir un arcoiris con algo muy simple, sincero pero a su vez grande.
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