El Trayecto

Aquel día en medio del cansancio de un día más de trabajo, en aquella noche serena de verano, bajo una brisa fría que acariciaba mi rostro, mis pensamientos me acompañaban , y al son de este agotamiento me decía: ¡Que rápido pasa el tiempo! Si mi mente iba a viajar nuevamente. Y bueno me tocaba aun cruzar el parque para llegar a casa. Mas quería engreírme en este trayecto, fue entonces que entre al KFC de la esquina, hice mi orden de un par de papas crujientes para llevar, un antojo súbito, una caricia en un querer complacerme, un desearme un poco más que ayer. Y ahí estaba yo con mi orden dando inicio así a una conversación conmigo misma, y claro con un poco de sabor y gusto para esta película, la mía propia, eso si no con palomitas de maíz, la originalidad caería esta vez en papitas fritas. El primer mordisco se hizo presente, una sonrisa por ese deleite y en ese placer empezó mi historia.
Había pasado un año y medio de ese suceso, y valga verdades aun no superaba aquel momento, el tiempo vivido había sido una eternidad, mas ahora; en esta retrospectiva me daba cuenta que durante esa triste estación conseguí algo grande; después de todo había madurado, adquirí experiencia y aprendí con dolor, sin embargo; estaba ahí el hecho, había un aprendizaje y por ende una cosecha. Pues, si tenía que empezar a reconocer que en un momento de esa eternidad había sucumbido al límite tal de estar frente a las puertas del averno y es que en la cumbre de ese ocaso, lo que buscaba era silenciar para siempre mi gran dolor, de pronto en medio de esa desesperación agonizante, en esa oscuridad del cuarto vi mi imagen frente al espejo, y me dije: ¡Que vas hacer!, ¡Reacciona, esto te está doliendo pero esa no es la solución!, abrí los ojos y contemple una figura lúgubre en una solemne decadencia propia, el llanto fue parte de una consumación de toda una noche infinita, más al día siguiente en mi había una fuerza increíble, ¡Si toque fondo!, y más allá de aquello ya no podía haber, ahora era mi momento decisión, y era simplemente seguir adelante. Ya no era una flor delicada de primavera, ahora era un roble de otoño, mas este roble era hermoso porque en ese vigor tenía más de una flor colorida que lo acompañaba en esas sus ramas.
Después de aquella evocación, y en el saborcito salado de mis papas fritas, me preguntaba que quería, y bueno lo tenía claro, siempre iba a estar presente ese gran querer, de la manera más pura y noble como el primer día, y en ese sentimiento mío, había una belleza subliminal, que cada día se exteriorizaba más en mi tez, como parte de un enamoramiento, solo que estaba vez estaba yo enamorándome de mi misma.

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Los secretos de un corazón

Era una cajita de música muy especial, con dibujos orientales en un fondo de negro brillante y sobre el cual se esgrimían coloridos grabados de damas asiáticas, quienes parecían protagonizar una danza graciosa en un paisaje de ornamentos silvestres. En toda esta belleza y suave elegancia que se plasmaba en su exterior, era que cuando se abría esta cajita, de aquel su interior brotaba una melodía delicada, una sonata que inspiraba sentimientos de ternura y amor. Aquel objeto había sido un regalo para una ocasión especial, vísperas de un cumpleaños número quince; más lo importante sería lo que empezaría atesorar aquel cofre musical. Así pues aquel presente era un compañero en una ventana en la cual mientras entraba una brisa húmeda y en el ocaso de una tarde, cuando empezaba la hora del embrujo, bajo el manto de esa su melodía, se comenzaron a escribir las cartas de los más grandes sentimientos sinceros y profundos para un él que se esperaba que un día llegara.

Cada tarde, en la hora de esa magia inocente, se esbozaba una pequeña carta de una declaración a este su amado que aún no llegaba, en la cual se le expresaba cuan profundo y verdadero era este sentimiento que latía en este su corazón.

El tiempo fue pasando, y en una de esas mudanzas a otra ciudad, la cajita y las cartas que se guardaban en un falso fondo de ella, se extraviaron, pero cada letra ya estaba grabada en este su corazón. Las estaciones iban iniciado y muriendo y aun no aparecía aquel a quien se recitaría estas notas.

Un día en un lugar y momento no pensado, el destino como parte de sus constantes juegos presento aquella persona, sin saber él de este gran secreto se iban recitando trozos de estas diferentes misivas, era pues que la belleza cubría a esta relación como una bendición. Más un día en una tarjeta muy singular se registraron un par de letras, pero el destino que le gusta jugar y colocar tentaciones, fulmino aquella con un ego que pudo más, con lo cual muchas cosas cayeron como cuando un castillo de naipes se derrumba, el dolor fue abrumador, aquel corazón quedo herido y desconsolado, con ello quizá agonizaba y moría la poeta que escribía aquella cartas.

En ese su desconsuelo alguien le dijo algo: “No estés triste, no te sientas despreciada, tu corazón ya no es uno, ahora son dos los que tú tienes, hoy quizá en esta tu soledad no lo entiendes, te pido que vuelvas abrir tus ojos y contemples en un espejo esa tu belleza interior, como aquella cajita musical que tenía un gran atractivo exterior, no obstante; lo más bello estaba en ese su interior, quizá hoy sientas que nunca fue apreciado, y que importa qué te lo reconozcan o no, lo que interesa es esa la esencia de esas letras.”

Así en una noche de un verano en que más de una pareja paseaba por esa su ventana bajo la cual se habían escrito aquellas cartas, la tristeza quería emerger, en eso cogió a su samoyedo, una dulce y leal compañera, subieron aquella azotea descubierta y amplia de esta su casa, donde corría una brisa fresca, ambas se sentaron en aquel piso y se pusieron a ver la belleza de una luna brillante plateada pero solitaria, entonces en un respirar, cerrar y abrir los ojos se descubrió que en aquel cielo había un manto de estrellas que acompañaban a esta luna, y en un acto súbito recordó aquellas letras, miro a su samoyedo y le dijo: “Aquellas notas son los secretos de un corazón, hoy en el eco de este crepúsculo el viento las acaricia y mece suavemente, en una caricia tierna que pide y las deposita en aquella su cajita, pues son simplemente los secretos de un corazón.”

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Cuando mi espíritu sonríe

Un día alguien me conto una historia, probablemente una de las más bonitas que he escuchado, más aun en estos tiempos, quizá tú, esta persona o quien la haya escuchado o quien la vaya a leer no la entienda y valore en su inmensidad, más te invito a que abras tu corazón, te invito a que lo sientas y luego lo vivas, entonces respira y luego siente esa esencia del bien, cierra los ojos y ábrelos lentamente, veras algo diferente, y es que estarás empezando a ver con los ojos del alma. Por ahora en este párrafo tan solo diré que en este relato hay un gran mensaje y una enseñanza para cada ser; con ello sentimientos y actitudes como el ego, el orgullo, el egoísmo, la vanidad, la soberbia, la ambición, entre otros, son simplemente regresados aquella caja de Pandora de la cual nunca debieron salir para contaminar la expresión más pura y noble, el Amor. A veces un gesto sincero que nace de lo profundo de nuestro corazón irradia semejante brillo de fuerza infinita que males aquellos simplemente no resisten la grandeza del bien.

¨Aquel día había sido tan cargado, tan aplastante, no intentaba entender aquellas formas tan desgastantes, tan solo me decía a mí mismo es solo trabajo y lo repetía más de una vez, pero, ¿ Realmente estaba convencido de ello?, creo que no, lo que buscaba era levantarme el ánimo y continuar, no obstante este agotamiento del final del día se traducía en un cansancio abrumador, solo quería llegar a casa a dormir y olvidar, así que me dije hoy no me voy en metro, tomare un taxi; tenía un billete de veinte, no me importaba el gasto que demandaría el taxi, la idea era llegar prontamente a mi departamento, tirar el traje formal, ponerme pijamas, reposar y desconectarme, claro que nada me aseguraba que mañana podría ser otro día igual. Ya en la calle, corría un viento helado propio de una estación de invierno, camine hacia el puesto de dulces de Rosa María, la dueña, a comprarme un cigarrillo, en eso alguien llamó mi atención, era un muchacho de unos trece o quince años aproximadamente, con la carita algo sucia y ropas algo viejas, traía consigo una fuente de postres, para mayor precisión vasos descartables con mazamorra morada y arroz con leche, el joven al acercarse a vender sus vasitos a los carros que estaban detenidos por el semáforo de luz roja, en un descuido por el cambio de señal tropezó, yo en tanto prendía mi cigarro y camine dirigiéndome a la otra esquina rumbo a tomar el taxi, entonces observe que el muchacho no salía de su asombro toda aquella bandeja con postres ahora yacía en el suelo, los carros y buses empezaron a tocar el claxon muy fuerte a modo de apurarlo, algunos le lanzaban gritos, en si no entendían lo que le acababa de pasar a este joven, es más las personas que transitaban por la acera seguían de largo sin inmutarse o de repente sí, pero para ellos había otras cosas más importantes, yo seguí avanzando hacia a la esquina, en eso a mitad de cuadra me detuve, mire el billete de veinte en mi mano, sentí la pesadez del cansancio, pero recordé también el rostro del muchacho, y obedeciendo a un impulso sin explicación alguna, regrese al puesto de caramelos, ahí cerca de una pared estaba aquel con la bandeja y los vasos desparramados, con las manos sobre su cara, y se escuchaba un sollozo, me acerque y le dije toma, el me miro no entendía, su orgullo lo freno inicialmente a recibir el billete, él había salido aquel día frio a vender honradamente sus postres, a ganarse unas monedas quizá para una familia que necesitaba de esa venta por más mínima que fuera, sin embargo, en un momento lo perdió todo, súbitamente en actitud algo dubitativa escondiendo sus lágrimas estiro su mano, me miro con sonrojo note que no sabía que decir, más de pronto yo era invadido por una sensación extraña, era como si algo tocara lo más profundo de mi corazón, era un dolor y luego sin entender esa tristeza, se inundaba por una fuerza exorbitante, en eso algo me despertó de este éxtasis, escuche una voz tibia que decía gracias, sus ojos se humedecían, y yo sentía que los míos estaban a punto de hacerlo, esboce una sonrisa y seguí mi camino, esta vez iba a la estación del metro, mas ya no estaba ese desgaste invasivo inicial en mí, ahora entraba en un estado de serenidad, tranquilidad, era quizá armonía, mi corazón se sentía sensible, mas también sentía una profunda alegría, ¿Qué era aquello que se mezclaba en sensaciones muy sublimes?, solo sé que estaba ahí ese sentimiento tan grande. El camino a casa en el metro no lo sentí, llegue a ella, en un entusiasmo inusual recibí a Duque, mi perro, quien siempre salía a mi llegada, esta vez notaba la algarabía de este animalito, y en todo estos sucesos yo sentía que me adormecía en aquella alegría, ese día después de tomar la sopa caliente que preparo Marlene con tanto cariño, dormí en una calma absoluta, en un silencio en el que parecía que escuchaba una tonada que me arrullaba. A la mañana siguiente, nada de esa carga aplastante en el trabajo era relevante, aquello que me había sucedido tan simple era infinito.¨

Una historia preciosa, después de un día de agobio por una persona en la cual quizá su concepto falaz de realización se orienta en actitudes y formas de hacer sentir mal a otras personas sin importarle lo que pudiera estar ocasionando, y esto porque en ese poder que ostenta, en ese ego que tiene, tontamente cree que hay un balance, finalmente en esa su controversia, traslada su carga a otros, y tú en ese desgaste, en esa salida buscas un intento de bloquear aquel episodio, pero el espíritu tuyo quería algo más, no podía quedar el día así, y la vida te presenta una situación de un muchacho humilde, muchos pasan por esa vereda e ignoran lo sucedido, otros gritan, insultan, rebajan y lo minimizan, nadie sabe de lo que a ti te había sucedido, tú estabas ahí un actor mas en ese lapso de historia, la decisión era tuya, seguir de largo e ignorar, mas antepones el confort de ir en un taxi y sin pensarlo le das ese billete, en ese momento Dios, sana una de las llagas de su amado hijo, y acaricia tu alma, tú en un acto que no repara montos, costos, desgaste, etc., ayudas aquel joven, y en esa subliminal caricia, es tu espíritu que sonríe, y aquella mezcla de sensaciones de un pequeño momento es simplemente el gozo, aquel gozo que no necesita de un Mercedes Benz, de un terno Ermenegildo Zegna, de un par de tarjetas de crédito Signature o de un fajo de billetes, es una alegoría infinita, una aleluya que no tiene precio, es en ese momento que tu Espíritu sonríe, es una plenitud total.

¡La paz este contigo, la paz sea con nosotros, Shalom!

espirit

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Reparación

La vida como parte de una obra perfecta de actuación, de inicio a fin, es una sucesión de experiencias increíbles, a veces se torna en un drama, otras será una tragedia, en ocasiones una comedia, y porque no también una poesía en una alegoría o una romanza;  en el desarrollo de estos itinerarios, experimentamos diversos tipos de sentimientos, como tal, no podemos negar que hay momentos en los que ensayamos sensaciones de dolor, angustia, temor, indignación, frustración, rencor, amargura, y otros más, y en este bagaje de este tipo de sabores que no son precisamente agradables, está el corazón, quien en ese dolor no comprendido o atendido, busca de alguna manera sanar, curar, mitigar, reparar; porque el corazón alberga un sentimiento muy grande y ese se llama amor, y el amor en ese sufrimiento que lo agobia y aprisiona, va clamando de manera silenciosa a la esperanza; al inicio la intensidad de ese llamado será muy baja, casi nula,  porque el gemido que lo arrastra es tan fuerte que lo hace desfallecer en esos intentos, sin embargo, el amor no se rinde fácilmente y como parte de un crecimiento y una autoayuda que busca, su llamada se comienza a matizar de colores más vivos y vigorizantes, entonces, ese eco es mas latente e incesante, y esa melodía sublime melancólica empieza albergar un poco de fe; con el pasar del tiempo será cada vez más fuerte, aunque no nos demos cuenta de manera presente, y es entonces que esa voz interna da inicio a una exteriorización y por ende es escuchada y la vida en esa señal perseverante, nos da más de una oportunidad sin saberlo en su momento, y como prueba de ello contaré una historia:

Había una vez, una niña que entre sus cuatro a cinco años fue internada en el Instituto del Cáncer, lo que se conoce como el “Instituto Nacional de Enfermedades  Neoplásicas”, en esa época quedaba en el centro de Lima. Esta niña no tenía enfermedad cancerígena alguna, pero inicialmente el diagnóstico se aproximaba a ello, en esa estancia que permaneció en el instituto la sometieron a un par de intervenciones. Los niños siempre en estos tipos de experiencias que les genera un temor recurren a su mamá y no quieren desprenderse de ella, pues en esta figura ven una protección eminente y los lazos de amor se hacen más fuertes. Aquel día la volverían a inyectar y anestesiar,  el llanto empezaría por el dolor de aquellos clavados en su bracito, al ser conducida a la sala de operaciones veía a su mami a lo lejos y lloraba porque ella no podía acompañarla. Después de la intervención lo que queda grabado en la  mente de ella, la niña,  es que es llevada a una sala de cuidados intensivos con una campana que la cubre en una camilla, siente voces, ve algo borroso  y ella empieza a llorar clamando a su mamá, las enfermeras poco pacientes la gritan porque sus lamentos les crispa los nervios y le dicen: ¡Cállate, no llores! El tiempo que transcurre para ella en esa sala es eterno y esa angustia no pasa, simplemente sigue llamando a su mamá.

El recuerdo de ese momento, de agobiante sufrimiento, queda registrado en su inconsciente y como tal,  esa sensación vuelve aparecer en situaciones de extremada agonía,  que no tienen que ver con dolencias físicas, sino con un dolor del corazón, en esa desesperación, a solas en un cuarto oscuro, vuelve a llamar a su mamá, porque quiere que por favor la saque de ese lugar donde sufre mucho, quiere que por favor la saque de esa experiencia que hoy le causa un tremendo tormento. Mas cuando reacciona se dice así misma, que no puede continuar en ese limbo, que algo tiene que hacer para salir de esa situación de desconsuelo y de aflicción que la sumerge en un mar de pena infinita, entre sollozos pide poder sanar la herida de su corazón.

Y es así que en el tiempo el eco de sus plegarias se hace presente en el cielo y Dios le dice a la vida que le dé la oportunidad de empezar a reparar esa aflicción.

Ella, la niña que ahora es una mujer, tiene una mascota, una preciosa samoyedo, otro regalo del cielo, otra historia que contar en otro momento, Mía, la samoyedo, entra muy nerviosa ese día a la veterinaria, no le gusta el lugar y cada vez que acude ahí, un temblor en su cuerpecito la invade, ese lindo copo de nieve, Mía, empieza a aullar, en un acto en el que pide que la saquen del lugar; es anestesiada y sometida a una pequeña operación. Mientras ella espera que salga su animal leal de sala de operaciones, no tiene la mínima idea de lo que estará por sucederle, acaba la operación y sacan a Mía en una camilla, y en eso, ella se acerca y escucha su lamento, similar al llanto de un niño pequeño, su corazón se parte al ver ese gemido agudo y sonoro, el veterinario le dice: “No te asustes es natural, no hay dolor físico, el efecto de la anestesia afecta a algunos animalitos, tienen visiones relacionadas con algún trauma”, en ese instante, ella recuerda que Mía anduvo por las calles cuando era cachorra y fue encontrada en un día de lluvia, edad aproximada en ese momento cuatro meses, edad aproximada hoy al día de su operación cuatro años y medio. Mía es llevada a un cuarto  de cuidados, la camilla es depositada en el suelo, en la esquina de ese cuarto hay un labrador Bruno, el cual está internado, Bruno ha sido operado por un cáncer en una de sus patitas, la cual ha sido amputada, y está en proceso de recuperación. Bruno escucha esos gritos de Mía que resultan ser martirizantes en una locura de un gran congoja, Bruno en sus tres patitas se levanta, ella en tanto, se tiende en el suelo al lado de Mía, Bruno se acerca a la camilla de Mía y la empieza a lamer, ese acto para estos animalitos tiene diversos significados: te quiero mucho, te agradezco, te curo, te consuelo, y  Bruno en esa acción buscaba calmar el dolor de Mía, el veterinario le dice a ella: “Háblale a Mía, ella ahora no te ve por secuela de la anestesia y tampoco te puede olfatear, pero puede reconocer tu voz y tu tacto, acaríciala”, y ella recostada en el suelo cerca de la cabecita de Mía mientras la acaricia le dice: “Mía estoy aquí contigo, todo va a pasar, todo está bien Mía, Mía tu eres muy valiente, todo está perfecto, preciosa no hay dolor, ya no llores mas princesita bonita, estoy aquí contigo siénteme, no estás sola, ¡te quiero mucho!”  Al cabo de unos diez minutos la intensidad de los lamentos de Mía empiezan a ser menos sonoros, y Mía se acurruca en los brazos de ella; en ese momento, entra la dueña de Bruno, quien comenta que Bruno está en proceso de rehabilitación, que ha quedado muy bien y que en dos días será dado de alta, la ama de Bruno le da de comer y Bruno sigue aun mirando Mía, pero ya más calmado porque el agobio de Mía se suaviza cada vez más. Ella sigue acariciando a Mía y le sigue hablando de manera muy dulce: “Ya ves bonita, no pasa nada, estoy aquí contigo y no te voy a dejar, escúchame Mía, graba esto siempre: ¡te quiero mucho!” Mía se apega más a ella. La dueña de Bruno le dice: “Que lindo le hablas a Mía, tu voz es muy angelical a sus oídos”, ella sonríe y le da las gracias. Después de una hora Mía comienza a despertar y al ver a ella lo primero que hace un bajo ese efecto de dopaje es moverle la cola, cuando un perro mueve la cola es una señal de alegría, es que está contento y Mía lo está, Mía debido a que su operación es leve, media hora después es dada de alta, Mía antes de salir,  voltea a mirar a Bruno, le mueve la cola y Bruno se echa en las piernas de su ama y se queda dormidito, ya más tranquilo. Mía sale caminando de la veterinaria, aun, un poco mareada y se va a su casa con su dueña.

¡Increíble! ese día mientras ella está en el cuarto de recuperación con Mía, en una fracción de segundo, su mente viaja súbitamente en un momento impensado, al instituto del cáncer, en esa etapa, entre sus cuatro a cinco añitos, asombrosamente en toda esa vivencia, ella que es de lo más sensible, en esta oportunidad está muy serena y tranquila, entregada a Mía, entregada a ella misma. Al llegar a su casa con Mía, ella siente una paz inmensa y una alegría desbordante.

Una linda vivencia, una oportunidad en un evento de amor maravilloso en el que se cura una herida, más de todo esto me toca decirte y decirme: ¡Persevera y piensa que siempre es bueno reparar no solo en nosotros mismos, sino en quien también hayamos causado un gran dolor! La ocasión siempre estará ahí esperando, no la dejes pasar, porque reparar es sanar tú, mi y nuestro espíritu, es un abrazo, una caricia para  el alma.  ¡Que la paz sea contigo y que el amor sea en tu corazón!

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“Consolazione”

Hace unos días ante una fecha próxima buscaba en un diccionario el significado de esta palabra, me preguntaba si tenía un vinculo con resignación o quizá se emparentaba con aceptación, pero, ¿Qué existe detrás de ella?, simplemente un grito del alma que te pide y clama ¡libérame de aquél dolor!,  ¡envuélveme en un gran abrazo!,  ¡no me dejes caer!, ¡sostenme por favor!, ¡hazme fuerte para ponerme de pie!, ¡alivia esta pena!,  ¡hazme olvidar aquello!…, toda una lírica del fondo de tu espíritu, que habla a través de tu “yo” y que de alguna manera lo exterioriza, y es entonces, de  pronto que unas lágrimas recorren y acarician tu rostro, es “Consolazione”; ¿Más  y por qué poner esta palabra  en otro idioma?, porque en esta lengua es mas sonora y menos severa, porque es a través de ella que hoy me atrevo a escribir algo bajo una alegoría que en una nota te de esperanza, esperanza de que a pesar de este momento, habrá un tiempo mejor, solo déjame fluir en esta palabra y a través de ella poder acariciarte el alma.

Que melancolía inspira esta palabra en verdad, como dirían mis amigos brasileños es un “saudade” sin embargo, te diré algo, nada está dicho, nada es definitivo, sólo es cuestión de paciencia,  y recordar que tenemos un aliado que se llama tiempo y existe otra amiga que se llama Fe, quienes son los que te van a levantar y te darán un regalo que se llama ¡valentía!, más en tanto eso sucede,  he aquí algo para todas aquellas personas que experimentan, pasan o recuerdan un mal momento, un dolor,  aquellas que buscan consolación;  no te conozco, no me conoces, pero puedo decirte que estoy aquí para darte ese inmenso abrazo, y para recibir todos aquellos a quienes me lo quieran dar; y  porque simplemente una palabra pueda reparar, te puede ilusionar, inspirar y devolver un aliento, un soplo de vida,  y Yo, hoy si tengo el valor de decir en alto que tengo un gran dolor, pero que en esta batalla no me voy a rendir, que espero un gran abrazo, que lo necesito, más estoy aquí para darte coraje, ganas, impulso, fuerza, y decirte que en todo esto, cada día crecemos, cada día nuestro espíritu se enriquece, si hoy hay muchas lagrimas, hay un llanto profundo,  pues quien sabe  si hoy  también puedes esbozar una sonrisa, si hoy puedes empezar a darle color a tu rostro, y es así  que mañana ¡! habrá más de una sonrisa y mil risas, porque después de la tormenta viene la calma y sale el ¡ Arco Iris!, un regalo del cielo, bendecido por Dios.  Hoy no te rindas,  sencillamente vuelve a creer, confía en ti plenamente,  déjate llevar, déjate guiar, existe alguien que te va a tender su mano, y entonces te pondrás de pie y serás más fuerte que ayer.

“Señor no soy digno de que entres a mi casa pero una palabra tuya bastará para sanarme”

San Mateo 8, 5-17

¡Un abrazo sincero te regalo, que es una rosa para cultivar en aquel tu corazón, que un día volverá a ser un jardín de serenidad, con un brillo que se reflejará en ese tu bello rostro!

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Una Historia Azul de un Danubio

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Una  ilusión  en el siglo XX, era entrar de blanco a una iglesia, con un gran vestido  y luego de la ceremonia hacer un baile solemne de toda una vida, como símbolo de realización mediante un matrimonio que se sellaba … Seguir leyendo

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Un sueño en invierno

Un día de invierno, tuve un mal sueño,  muy malo realmente, desperté llorando, llena de mucha angustia, con mucha tristeza, sin entender muchas cosas, sin comprender las formas y mucho menos las maneras, dentro de mi llanto alguien, una voz en mi interior,  me decía que busque soluciones rápidamente; después de todo, tantas veces he enfrentado problemas y los he resuelto de manera facil, y es que no puedo negar una habilidad innata en mi;  sin embargo, esto no era una situacion laboral o de estudios o algo cotidiano, era algo mas grande y  mi tristeza era más honda y entonces me empezaba a consumir, era como un avión en picada, y qué hice? guarde mi pena,   tan solo la compartí  con una gran amiga, pero ella, no iba a solucionar o paliar este dolor, si quedaba claro que me iba a escuchar y apoyar.  

 Cada mañana me ponía  un antifaz en el rostro para empezar un nuevo día, pero las lágrimas corrían de manera facil por mi cara, y entonces aprendí a disimular rapidamente y esconder esa pena por dentro. Una maquilladora, a quien cai en gracia,  me dijo: yo puedo hacer que esos ojos grandes e intensos se vean menos tristes y entonces aprendí a disfrazar superficialmente mi mirada,  fueron tiempos muy duros, aun lo son; el dolor este ahi, aquellos malos recuerdos existen y un sentimiento importante fue lastimado, pero al dia de hoy en que hay una estacion de verano en plenitud, es que a diferencia de ese invierno,  decidí no rendirme, mi espíritu busca un refugio, un abrazo profundo,  mi  alma me pide silencio al llanto y una caricia sincera, mi cuerpo clama ponerse de pie y de manera erguida y yo como bueno bailarina que soy sé que volveré a bailar una nueva canción en un gran tabladillo.

Estoy  a unos meses de cumplir el año de ese mal sueño, se que existió y no puedo negar tanto dolor ocasionado por mí, ante mi inacción y por el protagonista que participó en esta ocasion, las formas, las palabras, las acciones cuentan mucho, la pena existe, no puedo cambiar como sucedieron los hechos, quedo escrito en el universo, aun no puedo creer que las cosas se hayan dado de esa manera, me considero una persona muy sensible y siento que con esa gran ruptura me lastimaron mucho, hoy estoy pegando las piezas de cómo dice la canción de Alejandro Sanz de ese corazón partió, hoy estoy buscando soldar rápidamente esa ruptura, estoy buscando construir muros para mi fortaleza; de todo esto  hubo un aprendizaje al final las personas en una relación podemos creer darlo todo, podemos hacer el mejor intento, pero lo que  cuenta es la intención y la mía fue buena y grande, no fue apreciada, no fue valorada, y que se yo, pero se que fue de corazon grande.

Hoy empiezo a estar con mi conciencia tranquila, un busca de paz y  apostando a que pronto voy a volver a bailar una danza desconocida en la cual me revelaré apasionadamente y con proeza, ante mis ojos y entonces habra un sueño de primavera en el cual construya esta vez un arco iris para mi

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